Conmemoración

Autor: McKay, Claude

Cuando primero brilló tu gloria sobre mi rostro, mi cuerpo se encendió en una poderosa llama, y te hice arder cediendo en mi abrazo caliente hasta que te desmayaste de amor, respirando mi nombre.
Y la maravilla vino y llenó nuestra noche de sueño, como un nuevo cometa tiñendo de carmesí el cielo, y la quietud como la quietud de lo profundo suspendido, suspendido como un suspiro no pronunciado.
Jamás volveré a sentir tu cálido corazón enrojecido, jadeando de pasión, desnuda sobre el mío, hasta que el palpitante mundo alrededor es silenciado, para adorar callado nuestro perfumado sepulcro.
Ni tu gloria buscará mi rostro moreno, para encenderlo y para cambiar mi marco hastiado en un milagro de la gracia de dios, transfigurado, bañado en tu llama inmortal.

 

traducción: HM

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