Efectos de las políticas mileístas en el hambre de los argentinos

Autor: Máximo Redondo

Sandra Boluch, una verdulera de Buenos Aires, está observando una preocupante tendencia mientras la inflación ya ha superado el 250% anual, las ventas se reducen dramáticamente y cada vez hay más gente hurgando en lo que ella tira a la basura, esperando hallar algo para comer.

Argentina está pasando su peor crisis económica en décadas, con el nuevo gobierno del “anarco-capitalista” Milei buscando frenar la inflación con una receta calcada del Consenso de Washington, liberando todos los precios de la economía y desregulando todos los sectores para que impere la libertad carajo, que es la de los monopolios colonizadores.

Un reciente informe oficial reportó que la pobreza ronda el 60%, lo cual no parece meterle presión a los planes de reformas de Milei, quien se ufana de haber logrado un “superavit comercial” gracias a una transfugueada y maniobra dolosa típica de su ministro de economía, el endeudador y estafador en serie, mesadinerista, que ya estuvo a cargo de la cartera durante el devastador gobierno de Mauricio Macri. Entretanto, la ira crece a fuego lento en todo el país, y la clase media se ajusta los cinturones para sobrevivir.

Boluch nos comentó: “Lo que se está viendo ahora no tiene parangón. Lo expresan los más veteranos. Es salvaje, demencial, todos los trabajadores vieron reducidos sus sueldos, pulverizados en tres meses, la crisis afecta a todos los sectores… Y es grave porque hay muchísima gente viviendo en las calles y con hambre… No es joda… Es muy triste…”

Milei aboga por la retirada del Estado de todos los asuntos públicos, ya ha cerrado varios organismos y ha cortado todos los subsidios, incluso a los de poblaciones vulnerables. Para él la “justicia social” es una aberración, apoya al genocida Netanyahu y al actor cómico Zelensky, su alineamiento más que carnal, anal, con Estados Unidos es tan repugnante como su papada que intenta disimular en todo momento. Su primera medida de gobierno fue devaluar el peso, disparando la inflación a números exorbitantes.  Incluso en dólares, todos los alimentos se han ido fuera del alcance de las clases populares. La queja típica es “la plata ahora no alcanza para nada”, afín con el argumento mileísta “no hay plata”.

Milei ya anticipó que marzo y abril serían meses complicados para todos y las señales del mercado son sombrías. Aunque se mienta descaradamente con los índices de inflación y las “lluvias de inversiones” que han de venir, los más afectados son los jubilados, los trabajos estatales y la inversión pública, que ha desaparecido como concepto e idea crucial del sostenimiento de una nación.

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