El discurso de Milei en Davos 2024 condensa el estado de podredumbre del mundo

Autor: Alvaro Correa

Cualquier discurso, de cualquier presidente, o de cualquier CEO, las palabras proferidas con entusiasmo por los organizadores, no van a torcer una verdad repugnante, así como un diagnóstico certero. Todos los que se reúnen en el balneario suizo son un rejunte de líderes infames cuyas causas son más innobles que las pretensiones de Trump de retomar la presidencia estadounidense.

Mientras se apuesta por soluciones tecnológicas y el marketing eterno, aunque se definan metas de lucha ridículas contra el cambio climático, los informes de desigualdad, esclavización y corrosión del alma humana son letales y avisan de situaciones límites que sólo pueden desembocar en estados fallidos y en agresiones genocidas que se venden como pan caliente.

No vamos a reproducir aquí ninguno de los conceptos vertidos por el autoproclamado anarcocapitalista porque son tan ruines, tan desdichados, tan afuera de la maldita realidad, tan sumidos en su vértigo de lunático aplacado con clonazepam, que no resisten el menor análisis. Sí conviene ver las fotos de su séquito patético en la Suiza blanca y soñada a la que aspiran convertirse, proponiéndose para ello sumir a la población argentina en la hambruna espiritual y depresión más absolutas.

Conducido por el “Messi de las finanzas”, mesadinerista estafador de raigambre macrista, ese grupo de “libertarios” reflejan todo el horror de un planeta descompuesto y descuajeringado, pronto a experimentar tiempos post-apocalípticos. La hermana del presidente, apodada “El Jefe”, contradice su veta de energúmeno machista impotente, pues su semejanza con luchadores travestis es colosal. Después hay un Posse en el que ni conviene ahondar, dado su repliegue y rol de guardaespaldas que revelan su riesgoso lopezrreguismo. Y es que todos funcionan como una verdadera y renovada “Alianza Anticomunista Argentina”, y actúan coordinadamente para aniquilar cualquier sesgo de inquietud social que surja a cualquier habitante de la tierra argentina, cuya entrega ya han pactado con empresas transnacionales y fondos buitres. Después está Diana Mondino que, a todas luces, es la funcionaria más inimputable que se pueda imaginar, siendo un símbolo condensado de la cheta chotez.

Y eso que no viajaron Bullrich, Villarroel y todo un conjunto de agoreros y forjadores del saqueo que ya no se aprestan a realizar, sino que perpetra el gobierno mileísta en la plenitud de su ejercicio. Que le den una voz razonable e importante a semejante gárrulo –la esperanza blanca de la ultraderecha global-, conduce a un estado nauseoso irreversible, el mismo sesgo siniestro que está adquiriendo el mundo, tan bonito y salvaje, tan desperdiciado y humillado por la imbecilidad del homo capitalista.

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