Autor: Robert Louis Stevenson
En las tierras altas, en los lugares de campo, donde los viejos hombres llanos tienen rostros rosados, y las bellas y jóvenes doncellas ojos tranquilos, en donde un silencio esencial alienta y bendice, y por siempre en los recesos de colinas su música más adorable se cría y muere.
Oh, para montar otra vez donde frecuentaba antes, donde las viejas y rojas colinas están encantadas por los pájaros, y las bajas praderas verdes, brillan con césped radiante, y cuando la tarde muere, se ve el millón de tonos, y ha venido la noche, y planetas resplandecen, sí, ¡el valle hueco se enciende de estrellas!
Oh, para soñar, oh, para despertar y vagar allí, y con deleite tomar y entregar, a través del trance de silencio, ¡respiración tranquila! ¡Sí, porque allí, entre las flores y pastos, sólo el movimiento más poderoso suena y pasa, sólo vientos y ríos, vida y muerte.
traducción: HM
